{{"Ahi va uno de los prototipos de Dios. Un mutante ni siquiera reconocido por la producción en masa. Raro para vivir y escaso para morir."}}

12 abril, 2009

Estoy pensando en vos y todavía puedo recordar la época en la que no habría dudado que me querías. Y quiero sentir esa seguridad otra vez. Quiero creer que todo sigue como antes. Yo en mi lugar y vos en el tuyo. A mi lado. Diciéndome que soy tu mejor amiga y tu peor pesadilla. Nunca fuiste el hombro sobre el que lloré porque estando con vos no me daban ganas de llorar. Eras la revancha a todas las cosas que me salían mal. Siempre supiste cómo hacerme sonreír. Pero también sabías cómo hacerme llorar. Y lo estás demostrando… O tal vez no. No podés hacerte una idea de las muchas ganas que tengo de que me digas que es mentira. Que me mires con decepción y me preguntes cómo puedo creer que me olvidaste. Necesito que me digas que no rompiste esa promesa y que me abraces.

¿Sabes? A veces todavía sueño con vos. Una vez a la semana, por lo menos. Aún hoy te busco en las calles, en las plazas. Nunca más volví a decirle a alguien que era mi mejor amigo. La gente me habla de vos. Que te vieron. Que te hablaron. Que me mencionaron. Que me mencionaste. Que me extrañás. Que me olvidaste. Ya no sé qué creer. Y no soy lo suficientemente fuerte como para agarrar el teléfono y marcar tu número. O para tomarme un micro y esperarte a la salida de tu colegio. Tengo miedo. Porque no sé si querré vivir si me decís que no, que me vaya, que ya no soy nadie.

No creo en almas gemelas y me estoy olvidando de los “para siempre”. La piel de mis muñecas me pesa más que nunca. Y el vacío está más presente de lo que jamás lo estuvo. Y ya no puedo llorar. Las lágrimas se agolpan bajo mis ojos, pero no parecen querer ir más allá. Son parte de mi tortura, de mi agonía.

Hace tiempo que tu campera, que uso aunque muera de calor, perdió tu olor. Y hoy me duele verla. Y hay fotos tuyas que tengo que voltear porque se ríen. Se ríen de lo ingenua que fui. Y que sigo siendo. Porque… ¿Qué pensarías si te dijera que sigo pensando en vos como la persona más importante en mi vida?

19 marzo, 2009

La chica sentada en el suelo, apoyada en la pared, llora. No desahoga sus penas de amor porque nunca estuvo enamorada. Los recuerdos no la mantienen en vela porque no tiene buenos momentos que recordar. Sus lágrimas no son producto de injusticias porque ni eso ha querido darle la vida. Llora porque no tiene fuerzas, porque su mundo va demasiado rápido como para alcanzar a comprenderlo. Llora porque tiene miedo. Le asusta la soledad, el estancamiento, el FRACASO. Y eso es lo que ve en su futuro: miles de deseos jamas concretados, continuos anhelos jamás alcanzados. Ella es frágil, es débil, es inconsistente, casi irreal. Como el material del que está hecha y que la sostiene. Porque su cuerpo se apoya en sueños; su alma empieza y termina en fantasías; su cabeza está sumergida en imaginaciones inconscientes.

Pero ella conoce la verdad. Y por eso llora. Sabe que su cuerpo es sano, fuerte, joven. Sabe que vivirá muchos años más; los suficientes, al menos, para verse fracasada, frustrada, DERROTADA. Sabe que nunca logrará sus sueños y sabe que las fantasías nunca le serán suficientes. Entiende que no nació en el lugar, el tiempo o las circunstancias correctas. Y no cree en las segundas oportunidades. No para ella. No cree en la suerte, en el destino, en la felicidad. Le cuesta incluso creer que exista el amor.

Su cuarto está vacío y la puerta, cerrada. Detrás hay un mundo: padres, hermanos, familiares, amigos. Conocidos sin conocer y desconocidos a los que jamás hablará. El resto. Y hay lugares, los malditos lugares que cada vez parecen más lejanos. Londres. París. Venecia. Nueva York. San Francisco. Atenas. Moscú. Los Ángeles. Tantas locaciones que jamás pisará. Más deseos inconcretos.

La chica llora en silencio. Ahoga miles de sollozos y gemidos que pugnan por salir y mueren frustrados (como ella) en la garganta. No quiere que el mundo conozca su dolor, porque es SUYO. Y los demás no lo entenderían. Los demás jamás sabrán que le duele cada respiro; que cada noche antes de dormirse, cuando las ensoñaciones eternas ya llenaron su cuerpo de angustias, ella quiere no despertarse a la siguiente mañana. No dejará que lo sepan, no se verá derrotada por su propia desesperación. Porque, aunque no lo sea, debe mostrarse fuerte. Aunque por dentro cada día su mundo se derrumbe más, ella tiene que fingir; como hizo siempre. Y como hará el resto de su vida, probablemente.

Se para y respira hondo. No quiere seguir llorando, pero vuelve a perder y vuelve a caer. Se desploma sobre la cama y finalmente, cae rendida (como siempre) sobre el cementerio de sueños, lágrimas y gritos que ha instalado en su almohada.

08 febrero, 2009

60 cosas que la gente no sabe de mí (o tal vez sí)

1. Odio a los paracaidistas (léase el montón de idiotas que andan con remeras de Jack y no saben quién es Tim Burton; se dicen fans de Harry Potter/Crepúsculo y no han ni abierto los libros, etc.)

2. Me paso prácticamente todo mi tiempo libre escribiendo cosas que después casi nadie lee.

3. El mayor miedo de mi vida es no salir nunca de Mendoza.

4. Sueño, sueño y no paro de soñar. Todo el tiempo.

5. Parezco una chica feliz, pero casi el 50% del tiempo estoy fingiendo.

6. Quiero ser agente secreto (?), actriz, escritora o directora de cine. O vampiro.

7. Hubo momentos en los que Harry Potter fue lo único que me mantuvo con vida. Patético, pero real.

8. No me gusta el chocolate, pero amo el queso cremoso. (?)

9. Para mi 12º cumpleaños fui al Museo de la Pasión Boquense y me contuve de tragar pasto de la Bombonera porque mi hermana me dijo que los jugadores de River lo habían escupido.

10. Voy a poder morir feliz el día que me saque una foto entre las plataformas 9 y 10 de la estación de trenes de King's Cross.

11. Lloro mucho, lloro por todo. Igualmente, no lloro ni la mitad de veces que deseo hacerlo.

12. Casi todo el tiempo tengo ganas de agarrar todo lo que he escrito quemarlo, porque es una mierda. No sé porqué no lo he hecho todavía.

13. No hay lugar en el que desentone más que en El Bolsón y, paradojicamente, en pocos lugares me he sentido tan bien.

14. Creo que Willy Wonka es la única cosa no sexy que hizo Johnny Depp alguna vez.

15. Prefiero no hablar de religión para no herir suceptibilidades.

16. Tim Burton es el más grande realizador de cine que ha existido.

17. Los cines y las librerías de usados son mi lugar en el mundo.

18. Odio el Sol y el calor. Me gusta la noche, la lluvia y la oscuridad.

19. Cuando terminé de leer "Harry Potter y las reliquias de la muerte" eran las dos y media de la mañana y yo estaba mareada tras 12 horas frente a la computadora junto a una estufa. No paré de llorar hasta las cuatro y lloré tanto durante los días siguientes que mis papás consideraron llevarme a un psicólogo.

20. No quiero tener hijos nunca en la vida. Pero si los tengo les pondré Sirius, Cedric o Luna.

21. Me gusta cuando me cae cera de vela caliente en los dedos.

22. A veces tomo decisiones de mi vida basadas en sucesos de la serie de Harry Potter.

23. Adoro las motos (quiero tener una Vespa) y los escarabajos (como Herbie)

24. Peter Pettigrew es el peor personaje jamás inventado. Peor que Jacob o Voldemort. Aún peor que Bellatrix Lestrange. Peor incluso que Patrick.

25. Me siento muy identificada con la película "Confessions of a Teenage Drama Queen"

26. Si pudiera, no dormiría.

27. Mi futuro ideal incluye indefectiblemente un departamento en un sexto piso en Londres, una pantalla gigante y una Vespa. Tal vez un escarabajo, una máquina de escribir y unos zapatos de diseñador.

28. Podría vivir a base de ensalada de frutas/galletas de agua y té.

29. Siempre quise tener un apellido distinto, como Von Tiese, Birmajer o Van Helsing. (?)

30. Me encanta los vampiros. Pero no sólo las criaturas creadas por Stephenie Meyer, sino todos los vampiros.

31. Me encanta el Magisterio, aunque a veces me arrepienta de no haber entrado a Humanidades.

32. Lloré cuando caí en la cuenta de que Heath Ledger había muerto. Y pienso plantear una queja si no gana el Oscar póstumo.

33. No importa lo que nadie diga; la película "Sweeney Todd" me pareció genial.

34. Estoy enamorada del doctor House, de James Potter, Sirius Black, Vince Mellon, Jasper Hale, Emmett y Edward Cullen, Timothy Hogan y Paul Christopher.

35. Cuando era chica me encantaba ver un programa de unos gatos samurais que, al parecer, sólo la Dai conocía.

36. No creo en el destino (aunque sea yo) y menos desde que dice que el amor de mi vida es el Nico.

37. No me importa medir 1,55 m; aunque me queje.

38. Los chicos emo están riquísimos.

39. Odio High School Musical. Lo odio.

40. Fui a ver Piratas del Caribe 3 el día que se estrenó, no me importó que mis amigas fueran todas juntas otro día.

41. Me encanta caminar por la mitad de la calle.

42. Aunque viva negándolo, tal vez sí soy un poco emo.

43. No me molestaría empezar una nueva vida desde cero en algún otro lugar del mundo. Sólo extrañaría a unas cuantas personas.

44. Cuando estoy lejos de Mendoza sólo extraño a mis amigos, mi computadora y la Galería Caracol. En ese orden.

45. Cada año me quedo despierta hasta el final de la entrega de los Oscars y grito como loca cuando gana quien yo quiero. Durante los días anteriores a la ceremonia veo las películas nominadas.

46. Detesto la fiesta de la Vendimia.

47. Sólo hay tres cosas en Mendoza que me gustan: la Alameda, la Galería Caracol y la Ciudad Universitaria(?).

48. El olor a lavandina me recuerda al hospital y la peritonitis.

49. He leído tantas veces los libros de Harry Potter que me sé algunos pasajes de memoria. A veces uso frases de éstos en conversaciones cotidianos.

50. La televisión, los libros y las películas hacen que la vida parezca bastante menos divertida en comparación.

51. Me encantan los libros usados. Es como si tuviera historia.

52. El olor de los libros nuevos es espectacular. Y el de los libros usados también. Los libros en general huelen genial.

53. Aveces veo series viejas, como "Los duques de Hazzard" o "Mi bella genio".

54. Siempre llevo mis libros/cuadernos a todas partes. Aunque no haya posibilidades de usarlos.

55. En mi cartuchera suelen haber cosas inútiles como agujereadoras o abrochadoras que todo el mundo termina necesitando.

56. Leí el libro "Abzurdah" y pienso que es una máquina creadora de anas, mías y wannabes.

57. Pondría a Marley, Maradona y Tinelli en una fila y les pegaría un tiro que los atravesara a los tres. No malgastaría más balas.

58. Todavía extraño al séptima.

59. Solía tener un mejor amigo. Ahora no sé.

60. Tengo una facilidad para sentir cosas muy fuertes por personajes o cosas a las que nadie le da bola. Como Charlie o Garrett.

10 enero, 2009

La noche del primero de enero del 2009. La primera noche del año. Soñé con vos. Me necesitabas, me llamabas. Tal vez todavía me necesites en la realidad. Yo no puedo dejarte atrás aún. La primera noche del año, el primer sueño del año. El primer dolor. Significativo, dicen algunos; divertido, otros. Yo digo que fue angustiante.

Sí, me llamabas. Me pedías que fuera a tu encuentro, pero una pared de gente me apartaba y una pared de vidrio me frenaba. Entre caras desconocidas, rodeado de angustia y muerte, me reconocías. Me querías a tu lado y yo ansiaba llegar a vos.

El primer sueño del año. Y eras vos el protagonista. No los amores fallidos ni los nuevos amigos. No los miedos latentes ni los dolores recurrentes. Vos. La persona que, tal vez, ya me olvidó.

Nunca recuerdo tan bien los sueños. En éste no hay espirales de colores, vacíos oscuros ni partes borradas. Está impreso en mi memoria, en mis retinas, en mi alma, en mi piel. Cómo olvidar tanto dolor, tanta angustia, tanta desesperación.

Me pregunto si ahora pensás en mí como una tonta. Tal vez sí. La tonta que te quiere aunque vos no la recuerdes. La tarada que no se da cuenta de que todo eso ya quedó atrás. Y sí, eso soy. Soy una tonta que todavía cree que sos alguien importante. Una tonta que se acuerda de que hoy es tu cumpleaños. Que quiere visitarte, abrazarte y decirte que te extraña. Una tonta que escucha “I miss you” de Blink-182 y se acuerda de vos. Una tarada que, a veces, pone Tokio Hotel y casi llora recordándoTE. Una idiota que todavía guarda ese secreto como una prueba de que la amistad no ha muerto.

La mañana del dos de enero del 2009. La primera madrugada sobresaltada del año. La primera tristeza. Las primeras incomprensiones, las primeras burlas de un año que promete muchas más. Estoy acostumbrada. Ya no importa. No si, dentro mío, puede arder una esperanza de que todavía me quieras.

Lo patética que me siento escribiendo esto. Espero que nunca lo leas. O tal vez estaría bueno que lo hagas. Que sepas que lo mucho que te quiero no cambia. No importa si estás lejos. O si estás ausente. No importa si estás en una cama de hospital conectado a miles de cables, llamándome tras una pared de vidrio y un muro de carne y ojos que te miran. No importa.

Un nombre. Cinco letras que me hacen pensar inmediatamente en dos palabras; diez letras. Una etiqueta que te puse y no te quiero sacar.

Mejor amigo.



Lucas.







(Feliz cumpleaños)

24 diciembre, 2008

EL DESPERTAR

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un moretón. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.

Stephenie Meyer - Luna Nueva

12 diciembre, 2008

Acostada en mi cama, con la mirada perdida y ningún pensamiento claro en mi mente; sin hacer nada. Sin siquiera buscar dibujos en las tablas de madera del techo, sin siquiera pensar en vos. Y la razón casi amenaza con rozarme, pero estoy protegida contra ella. Mis ojos rebosan de lágrimas que no serán derramadas y miles de gemidos jamás pronunciados se amontonan en mi garganta. En mi mente no dejan de arremolinarse pensamientos difusos que no logro descifrar.

No estás. Ese es un pensamiento claro y una verdad dolorosamente irrefutable. Pero en este momento siento que eso no importa ya. La soledad que ayer me carcomía ya no me toca; estoy protegida, ya lo dije.

Me protejo contra el dolor, la desesperación y la locura. Estoy vacía ahora. Soy sólo un envase que para volver a llenarse necesita una nueva razón de vivir… como vos lo fuiste. No espero tu regreso, no te quiero de vuelta. Lo que necesito es otra cosa, otro amor, otra obsesión, otra necesidad. Vos no sos el único motivo para respirar que existe. Sos el que yo encontré; pero hay otros. Tiene que haberlos. Millones de personas viven sin vos y yo voy a hacerlo también.

Y la busco en las canciones de amor y en los libros; la busco en las películas. No soy lo suficientemente fuerte para buscar esa razón en la realidad… ¿Qué digo? No soy lo suficientemente fuerte para despertar a la realidad, para pisarla, vivirla, respirarla, para percibirla aunque sea. Estoy protegida contra ella también.

Ahora soy una intrusa, saltando de ficción en ficción como si fueran sogas que, si bien no me ayudan a subir, me permiten mantenerme a una distancia prudencial del piso. Soy una lágrima en dolores ajenos, una sonrisa en alegrías que no me pertenecen, un corazón en amores de otros, un personaje más que el autor olvidó escribir.

Es sorprendente cómo es de fuerte el vacío. Yo ayer me desangraba por tu ausencia y lloraba mi necesidad de vos; mis ojos buscaban alguna figura amiga en las cercanías y mi mente inventaba absurdos argumentos para [sobre]vivir. Hoy ya no. Hoy sólo tengo una niebla profunda que rodea mis pensamientos, un mar de lágrimas por llorar, un cuerpo inmóvil sobre la cama y miles de sonrisas perdidas en algún lejano pasado. Apenas respiro lo suficiente para que este roto corazón mío siga latiendo.

Y así, hundida en el vacío, llenándome de él, espero que llegue el cansancio, que mis ojos se cierren y caer en un letargo sin sueños; donde la misma niebla sea dueña y señora. Un sopor tan vacío como mi vida misma, como el ambiente que me rodea, como la mirada de mis ojos, como las sonrisas que suelto para tranquilizar al resto.

Esto es enfermizo. Sé que algún día tendré que despertar y sé que ese día me sentiré morir; que la angustia y la desesperación serán mis compañeras, que las rodillas me temblarán y se me doblarán, sé que caeré muchas veces. Ese día no estaré más preparada que ahora para afrontar todo esto y el tiempo agigantará todos aquellos sentimientos que me carcomerán. El vacío minará mis fuerzas. No es racional entonces permanecer así, en este estado, pero yo ya dije que la razón no llega a rozarme. En mi inconsciencia dejé que este vacío me atrapara y ahora no estoy lo suficientemente consciente como para intentar escapar.


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Odio los vacíos porque estoy llena de ellos.

07 diciembre, 2008

CUESTIÓN DE TIEMPO


Si me quieres, será cuestión de tiempo hasta que me lo digas… y si no me quieres, será cuestión de tiempo hasta que yo te olvide.

02 noviembre, 2008


Si supieras cuánto te necesito a veces. Lo mucho que me duele que no estés. Si escuchases mi llanto por las noche… ¡Si hasta casi puedo palpar mi necesidad de vos! La puedo tocar, sentir, oír. La oigo llorar gritando tu nombre, atormentándome. Los recuerdos afloran en mí, son más de lo que puedo soportar. Son demasiado fuertes.

Quisiera saber dónde estás, si te acordás de mí. Si aunque sea recordás lo mucho que te amé. Seguramente no. Debés estar ahora en los brazos de alguna otra. En los labios de otra. Rozando su piel con la yema de tus dedos, haciéndola estremecer como lo hacías conmigo… ¿Te querrá ella? ¿La querrás vos?

Miro por la ventana y veo el Sol. Se ríe de mí, de mi desgracia. La ilumina. No la deja ocultarse, no la deja escapar. Necesito de la lluvia, de la oscuridad. Necesito que me escondan. Necesito que la lluvia me pegue fuerte en la cabeza y me despierte a la realidad. Para dejar de soñar con cosas que no van a suceder. Para dejar de soñar con tu regreso, mi felicidad. Para dejar de vivir en utopías; en fantasías que nunca lograré alcanzar.

Perdí las esperanzas hace tanto tiempo ya. Mi necesidad de vos es más grande de lo que nunca creí. Pero es tiempo de convivir con ella, de dejarla impregnarse en mí, de volverla una con mi cuerpo. De ignorarla.

Pero ¿Cómo hago? Quisiera morirme, desgarrarme, partirme, olvidarme, desterrarme, aislarme, dormirme y ya no despertarme. Deseo matarme, pero ni siquiera tengo el valor suficiente para terminar conmigo.

No soy nada. El tiempo y tu ausencia me han convertido en un ente. Olvidé tantas cosas. Ya no sonrío ¿Sabías? Desde que te fuiste que no lo hago. Tampoco he vuelto a escribir. Me recuerda demasiado a vos. He aprendido a quemar las horas frente a la computadora, diciendo estupideces, soñando con verte ahí, lejano pero real.

Camino por el centro y en cada cara creo verte; en cada esquina me sorprende la sensación de que voy a encontrarte, a chocarte… ¿Cuándo se abrió tanto la distancia que nos separa? ¿Cuándo se volvió tan grande esta maldita ciudad?